Un día falté a la escuela.
Tenía 12 años más o menos, no sé si se había hecho tarde o tenía consulta médica. Para aquel entonces, me la pasaba comiendo tostadas con frijoles refritos en lo que terminaban de cocinar, para después adelantar tareas pendientes escolares, y al final irme a la computadora de escritorio.
Un día descubrí “blogspot”.
Iba a adentrarme sobre cómo hice la primer entrada, y demás, pero no. Solo sé que ese día encontré una herramienta para escribir todo porque las libretas no me daban chance de escribir tanto. O más bien, un lugar en donde se me terminaran las páginas y comprara otra.
Victoria Quiere Libertad ha cumplido 10 años. No contaré la historia detallada de cómo y cuándo fue creada, o el por qué era diferente a lo que después se convirtió. Al final siempre tuvo como propósito escribir y dejar en claro que no esperaba que alguien me leyera. Solo yo. Y si alguien lo había aparte de mi, entonces podría ayudar a alguien a no sentirse solo, al menos, por un rato.
Tenía muchas ideas de escribir para conmemorar los 10 años. Algo épico. Pero quizá la ironía más grande del blog al hoy por hoy, es escribir sensible, cansada, porque es cuando más se necesita escribir: cuando sin ningún sentido de pertenencia , quieres pertenecer.
Cuando Alemania ganó el mundial en 2014, y vi la celebración de Götze, sosteniendo la camiseta del 21 llamado “Reus” me di a la tarea de investigar. En aquel entonces yo no sabía nada de fútbol. Vi que aquel era un jugador de la selección absoluta que, en un partido sin valor, se lesionó al grado de invalidarlo para jugar aquel torneo. Algo pasó en mi al ver eso. Me adentré en su vida deportiva, y terminé siendo de las hinchas más leales que el Borussia Dortmund tiene en este país. Pero después de tanto me pregunté ¿por qué? ¿Por qué en un mundo con un Real Madrid con CR7, en un Atlético con Griezmann (antes de irse al Barcelona), en una Premier que daba batalla en Champions, decidí irle a un equipo que tenía un color de abejas, y ser fan de un jugador que le decían ser de cristal por sus lesiones?
Pues después de bastante tiempo, creo que la respuesta es porque Reus era mi espejo. Una persona que, en su mejor momento, no fue al mundial, se quedó con una lesión que amenazaba con terminar su carrera, que recibió ofertas millonarias por irse al Real Madrid, o al Barcelona, y decidía quedarse en un equipo que no ganaba ni siquiera la liga. Me sentía a esa edad como aquel jugador, que mientras todo avanzaba, a él le dolía todo. Y dirán “oye pero tenías 13-14 años”. Pues si, pero, me hacían bullying, y cuando eres niña a veces salir al recreo es más cruel que quedarse viendo por la ventana. O que por decir algo, me dijeran “Bicho”, como si yo fuera un bicho raro (se me hace bien rancio el apodo pero con las dos neuronas que le quedaban al cabrón que me decía así dudo que se le ocurriera uno menos estúpido)
Mientras todo el mundo era en sí mismo lo que era, y no había amabilidad, el fútbol en aquel entonces me dio un sentido de pertenencia. Un refugio para mí donde no me decían rara.
En un mundo donde ser amable para mí no es opción, para otros parecía ser su nemesis. Y un día sin más decidí empezar a escribir. Más que nada, porque aún rodeada de gente que me amaba, nunca me sentí entendida, mucho menos comprendida. Si bien la primera entrada es una mentada de madre al gobierno de aquel entonces, porque mi yo no entendía que todo pasará y avanzará, y aun cuando las cosas están mal, nadie hacía nada. Así que mientras el mundo se derrumbaba, decidí no ser indiferente.
Entre no sentir que encajaba, no sentirme comprendida, tener pocos amigos, y tratar de encontrar un refugio en la escritura, entendí que el amor, la pertenencia y la seguridad no están garantizados. Pero aún así, para aquel 2015, decidí seguir buscando belleza, sentido y un refugio.
Quizá parte del por qué me sentía apartada es porque sentía que no podía ser incluida a costa de mi misma; no podía no ser indiferente al cabrón que estaba chingue y chingue a alguien indefenso, o hacerme pendeja cuando una niña lloraba en los baños. No significa que tenga un complejo de salvadora, sino que no podía no hacer nada porque la gente sufre, y a mí eso me duele.
Me he acercado al mundo con amor, con cuidado y con disposición, pero muchas veces el mundo no me ha respondido. He cometido errores, muy culeros la verdad, y creo que algunos de ellos no se arreglan simplemente aceptando y avanzando, creo que hay cruces con las que cargo para recordarme la sombra de lo humana que soy. El árbol del bien y del mal del que se habla en el Génesis no existía porque si; no era como que Dios los creara para ver si Adán y Eva lo obedecían y ya. Si Dios, de cabrones, no los hubiera amado, no les habría dado libre albedrío, y ni el árbol tuviera razón de existir, ni Adán y Eva, ¿por qué? Pues fácil. El árbol introduce la opción de decidir.Y sin decisión no hay amor, ni crecimiento, ni humanidad. Dios no quería robots felices. Quería criaturas capaces de elegir. El árbol existe porque sin posibilidad de desobedecer, no hay posibilidad real de amar.
Un mundo sin opción de equivocarse no es un mundo, es una jaula dorada.
Dios sabía que se iban a chingar una manzana. Pero no lo impidió. ¿Por qué? Porque impedirlo hubiera creado humanos que no pueden elegir el bien por amor, solo por falta de opción.
Digo toda mi interpretación porque, este tipo de cosas son las que desde que tengo conciencia platico y siento que es difícil que vean esa visión del mundo. Ojo, no es como que ahuevo la imponga, pero en un mundo donde elijo sentir, he buscado donde poner todo sin abusar.
Esta vez, para conmemorar los 10 años, aunque podría proceder a seguir diciendo más, he dejado que hablen por mi, lo que han visto de mí, las personas que han salido en este blog (para bien o para mal).
Han sido parte. Y han dedicado algo para estar aquí. Gracias.
…
Miguel Ángel Ortega Franco
Indeleble
Hay algo que me falta para empezar a escribir…
“Con tu tinta indeleble
Fue que yo me manché
Creo muy firmemente
Que te manchaste también”
Dicen que para que un texto sea más interesante debes de empezar con algo de impacto. Tú me salvaste del vació de ser yo en el 2023 de una forma que solo tú podrías, con palabras “alch” y una decena de canciones para resignificar, no solo un momento histórico, sino una vida.
Hay un Miguel Angel antes y después de Indeleble, no solo de forma romántica, sino porque fue el centro de mi terapia, entender prácticamente esa canción y escoger el tercer camino, el que tú pusiste frente a mí.
Recuerdo borrosa mi tristeza de todos los días, pero recuerdo perfecto la primer mecha de emoción que encendiste en mi cuando me compartiste canciones que hicieron clic conmigo, una noche que acompañaste mi desvelo entre música que hablaba de mí, de ti, de sentir, de arrancar, de avanzar.
Desde que te conocí fuiste esa amiga que siempre estuvo presente, un rayo de luz amarilla, una buena charla, una Victoria bien fría, una risa o varias, siempre un “wey, el PRI de antes si sabía qpd” , wey, el PRI de antes sí sabía qpd, no es por nada, pero nmms Aspe, Salinas, Serra Puche, Colosio, Zedillo; fuiste una constante en la universidad, una de mis partes favoritas junto a Quique y Juan Perro.
Te mentiría si mencionara el cómo nos conocimos, la pandemia fue rara, eras de esos nombres que estaban en todas mis clases, supongo que empecé a hablarte, como a todos mis amigos de la universidad, por Quique. Pienso en eso y me digo “qué bueno que te conocí en la universidad” si hubiéramos estado juntos en la prepa nos sacaban del salón por platicones, gracias a Dios en la uni, independientemente a las clases que compartiéramos, siempre lo más importante era la clase, desde ingeniería económica hasta evaluación de proyectos, que pena que Morán nos pidiera guardar silencio.
Pero te retomo a ti, Indeleble, eres parte de mi historia, tú me enseñaste que tenía que seguir buscando chispas de pasión, que ser yo estaba chido, que podía platicar, compartir, que hay gente chida y valiosa, gente que me valora, gente con alma y pasiones infinitas, con tu soltura y tu apoyo volví a creer en el mundo. Por eso eres parte de mí, tinta indeleble cubrió de amarillo una historia gris y le dio un
fondo iluminado a mi actual obra de arte.
La vida nos lleva a donde lo merecen nuestras almas pasionales, te recompensa tu bondad, tu profundidad, tu unicidad, con lo mismo. Verte enamorada como lo estás me sigue dando muestra de que la vida es buena para los que son buenos, que la vida es una joya, la vida es un lugar para disfrutar y amar, me hiciste ver que el amor no son cuentos, son pinturas hermosas donde las pinceladas quedan en el lienzo y no en hojas de papel que rompen o en palabras que se hunden. Tú eres un paladín del amor y demuestras cada día, que no mames, que chingona nuestra forma de amar, que chingona nuestra forma de sentir, que chingón ser nosotros y que chingón que nos amen como nosotros amamos.
Fuiste la primera amiga que estuvo conmigo cuando mi cuento se rompió y fuiste la primera en estar cuando mi obra de arte apenas tenía nombre para ser la que ahora es mi novia. Yo no estuve cuando tu obra de arte empezó como bosquejo, pero gracias por permitirme estar cuando diste aquellas pinceladas de emoción, por contarme cuanto entre ustedes dos tomaron la misma paleta de colores y por seguir, aquí conmigo, amando como solo nosotros sabemos amar.
Como dirías tú, de cabrones, me salvaste; de cabrones, te admiro; de cabrones, eres la onda; de cabrones, adoro tu relación; de cabrones, te amo; de cabrones, gracias.
Maribel Gallegos Bretón
Victoria
a.k.a Vickson
12 de diciembre de 2025
No recuerdo el día exacto en que conocí a Victoria. Tengo mala memoria para las fechas
importantes, pero ¿sabes que si recuerdo?
La recuerdo sentada afuera del salón de historia, vans (amarillos), jeans y, por supuesto, la sudadera enredada en la cabeza porque hacía calor. O frío. Bueno, calor seguro… aunque ahora que lo pienso, ¿eso no daba MÁS calor? jajaj en fin, Vickson siendo Vickson.
Vick siempre tenía en la mano su iPhone 7 Plus (cuando eso era lo máximo), una funda amarilla que parecía decir “yo, soy yo” y sus audífonos de cable puestos. Vickson siempre ha escuchado muy buena música. Gracias a ella conocí Querer de Chetes y Rich Girl de Daryl Hall & John Oates, canciones que hoy por hoy me encantan. Aunque debo confesar que siempre he creído que tiene una vibra de Daft Punk y cuando pienso en ella, automáticamente suena Instant Crush.
Con los años entendí que así es como funciona la memoria cuando alguien importa: no guardas el calendario, guardas la escena.
A decir verdad, siempre he pensado que Vickson es un alma vieja. No solo por la forma en que piensa o por lo profundo de sus palabras, sino porque también le gusta escribir en máquina, como si el tiempo no le pesara y ella pudiera elegir en qué época habitar. Hay algo en su manera de mirar el mundo que se siente anterior a todo y, al mismo tiempo, muy necesario mantener.
Vick es esa amiga tan inteligente que a veces no entiendes nada de lo que dice… y aun así te quedas, porque estar cerca de ella calma. Te hace pensar. Te mueve cosas que no sabías que existían.
Victoria ama al amor.
Se desvive por las personas que adora, se entrega sin medias tintas, y eso es algo que siempre he admirado profundamente de ella. En un mundo que suele protegerse demasiado, Vickson elige sentir.
Aunque no la he visto en años, sé que cuando nos reencontremos nos vamos a reír como si el tiempo no hubiera pasado. Probablemente nos fumemos un cigarro (solo por la nostalgia de nuestra amistad) aunque ya ninguna de las dos fuma realmente.
Y eso es Victoria para mí:
un alma vieja escribiendo en máquina, una amiga que ama sin miedo, una mente brillante y un corazón enorme, una voz que quiere libertad y que, sin saberlo, también se la regala a quienes la leemos.
Y a ti amiga, diez años escribiendo no son poca cosa. Son diez años de sostener una voz, de no traicionarla, de volver una y otra vez a la página en blanco aunque el mundo invite a callar. Ojalá vengan muchos años más. Ojalá no te desanimes cuando parezca que nadie está leyendo, cuando escribir pese o duela o canse. Porque siempre hay alguien del otro lado.
A veces en silencio, a veces sin comentar, pero ahí.
Yo sigo aquí. Leyéndote, cuestionándome, acompañándote desde donde estoy. Tu blog creció contigo, y quienes lo leemos también.
Que Victoria quiere libertad siga existiendo.
Que sigas escribiendo como quien respira.
Y que nunca olvides que, aunque no siempre se note, tus palabras siempre encuentran a
alguien.
A mí, por ejemplo.
Atentamente,
Maribel.
Sergio Zamora Rueda
El 7, resulta ser un número mágico. La adición del trivium y el cuatrivium, las virtudes eclesiásticas y las materiales o estoicas. Resulta ser que es un número que también me gusta mucho, los 7 planetas clásicos. Los 7 metales, chacras, sistemas endocrinos y muchos más ejemplos de la correspondencia del número con la forma misma de los mundos y existencias. ¿Dé que te sirve este conocimiento?
De absolutamente nada práctico, pero te da un terrible poder de presentir e intuir con base en conexiones correspondientes de principios armónicos y arquetipicos en la sustancia sin forma de conceptos físicos y abstractos a modo de subproceso inconsciente. El proceso mismo es misterioso, así como las redes neuronales modeladas con base en el cerebro poseen una casi nula capacidad de explicabilidad, el psique mágico funciona de formas susceptibles a la interpretación mística y apenas sospechables por la psicología, dando pie a delirios, grupos de culto y psicosis colectivas.
Eva María Vázquez Parada
Este blog está de aniversario, y con él, celebramos la decisión de mi amiga de convertir este espacio en una extensión fiel de sus pensamientos. Este rincón se ha transformado en ese sitio al que siempre se vuelve, incluso en los momentos de silencio, como quien regresa a casa simplemente por el placer de estar.
Conozco a la persona que está tras estas líneas, y leerla a través de todos estos años siempre ha sido un inmenso gusto. Más aún, tengo la dicha de haber compartido incontables momentos en todos estos años.
Recuerdo a la Victoria de catorce años
escribiendo con pasión sobre injusticias; a la Victoria de diecisiete, explorando las complejidades del amor; hasta llegar a la Victoria de ahora, nostálgica, sí, pero profundamente plena.
Pero en todas sus etapas, siempre ha estado escribiendo.Y es esa constancia, esa necesidad de plasmar su mundo y sus verdades lo que convierte a este
blog en su diario personal, que de alguna forma termina siendo más para ella que para quien lo lee.
Más allá de la satisfacción personal de seguir sus pasos y leer su evolución, ha sido un verdadero honor encontrarme plasmada en algunas líneas de este blog. Y sé que para todos los que hemos estado inmersos entre estas letras, el blog se ha convertido en una
forma hermosa de guardarnos en un recuerdo permanente, sellado en el tiempo a través de sus palabras.
Sé que aún faltan más versiones de Victoria por leer, y que este blog seguirá
siendo el lugar al que siempre regrese.
Anwar Karim Fernández Fallad.
Crónica de una coincidencia necesaria.
Despierto después de haber conseguido solo 2 o 3 horas de sueño, siempre me costó trabajo dormir bien el día antes al primer día de clase. Primer día de universidad, conocer futuros amigos, enemigos, amantes, quien sabe, quizá no conozca a nadie, quizá no soporte a nadie, lo cual no sería raro, últimamente soy intolerante a los idiotas.
Bañado, perfumado, desayunado, audífonos listos, monedas para el camión, mochila con una pluma negra y un cuaderno, todo listo.
Era la primera vez que me adentraba en el campus, muchos árboles, edificios algo viejos, o al menos a mí me lo parece, muchas personas, se podía sentir la briza fría de invierno en enero, era temprano, faltaban 20 minutos para que comenzara la inducción de la carrera, tenía tiempo de tomar un lugar cerca del frente y escuchar un par de rolones para relajarme y bajar los nervios.
Apenas comienza la inducción y ya quiero salir corriendo a orinar, pero no quiero sentir la vergüenza de pararme a media fila y hacer que se levanten para pasar, aguantaré, espero no provocar un accidente, definitivamente eso me restaría posibilidades de hacer amigos.
Bien, ya se está despidiendo el ponente, y mi vejiga no ha explotado, solo un poco más en lo que los demás se ponen de pie y tengo vía libre para correr directo al baño.
-Oye, se te cayó.
Impresionante, es de abril, como yo. ¡No puede ser! es del 17, ¡7 días después de mí!, increíble, ¿Cuál es la posibilidad de conocer a una persona que me lleve una semana de diferencia?
Después de unos segundos de meterme en lo que no debo, le regreso su hoja de inscripción. Cabello largo, pero no tanto, ojos cafés, labios de un carmesí no tan intenso, una piel almendrada igual de bella como cada parte de ella, nariz hermosa, muñecas llenas de pulseras, creo que me enamoré.
-Gracias
-Yo también soy de abril
Espero no estar sonriendo como un idiota, pero no puedo evitar sentir estos nervios frente a una mujer tan guapa.
- ¿De verdad, de qué día?
-Del 10
-Increíble, ¿y de qué año?
-igual que tu
- ¿De verdad? que increíble, no esperaba conocer a alguien que me lleve una semana de diferencia
¡Es exactamente lo que yo pensé!, tengo que tener cuidado, no puede ser coincidencia, esto debe significar algo. Me reí, se rio, nos sonreímos y caminamos a la salida del auditorio.
Es fascinante, cursare la universidad con esa mujer, me causa mucha intriga, leí su fecha de nacimiento, pero no su nombre, aunque creo que fue mejor así, sería aún más maleducado haber leído de más, espero que no haya pensado que soy un metiche, fue solo curiosidad inocente, ¡Dios estoy a punto de orinarme encima!
Su nombre estaba más allá de ser un poema, era algo másgrande, más que un símbolo, era destino, solo eso podía contestar todas aquellas casualidades que me pusieron en su vida, o a mí en la de ella, y que nos conociéramos hoy, fue su manera de bailar y andar por la vida lo que la llevó hasta aquí, y fue mi manera de ser espectador de todo lo que me rodea lo que me permitió encontrarla. Su nombre, ese nombre, incita al cuerpo a liberar toda la oxitocina a través del torrente sanguíneo y hacerte sentir que puedes lograr cualquier cosa, Victoria.
Despierto después de haber conseguido unas 3 o 4 horas de sueño, los nervios tomaron el control de mi noche, al día siguiente tendríamos nuestra primera cita, solo de pensar en sus ojos era suficiente alimento para mi intranquilidad. Caminar por el centro histórico de la ciudad mientras le compartía historias sobre calles, edificios y parques fue el mejor paseo que pude haber tenido jamás, a ella le gustaba caminar por lugares desconocidos, no premiaba la comodidad de haber recorrido poco, lo que quería era una aventura y aventura tuvimos.
- ¿Cómo vamos? - preguntó ella con cierto miedo a haber sido plantada
-Estoy donde te dije - respondí con cierta emoción y menos miedo a haber sido plantado
Y después de una llamada nos dimos cuenta que mis instrucciones habían resultado confusas, nos encontramos junto a la antigua entrada de la ciudad listos para comenzar nuestro recorrido.
Sabíamos que volver a vernos después de ese día era difícil de garantizar, era la oportunidad perfecta para dejar al corazón que por esa ocasión tome las decisiones y le conceda descanso a la razón y a la prudencia. Conocerse no sería divertido sin perder un poco el control de vez en cuando.
Caminamos kilómetros sin molestia alguna, fue uno de los placeres más bonitos haber recorrido esa parte de la ciudad que conocía desde hace años ahora en compañía y con tanta calma que ignorábamos por completo el pasar de las horas, no queríamos más, en ese momento, sin ser conscientes de ello, tuvimos lo que queríamos.
Pasaron horas hasta que decidimos que era un buen momento para buscar una banca para descansar y hacer una recapitulación de las historias más interesantes, casas embrujadas, restos de un periodo revolucionario y la herencia gastronómica resultado de un choque de culturas, alrededor de todo eso se desenvolvió una escena tan romántica e inocente, como amistosa y divertida, compartir un par de piezas de pan y maridar con agua simple, no queríamos ni necesitábamos nada más. Emprendido el viaje de regreso hacía el punto de partida nos detuvimos justo a la mitad del trayecto en un lugar bastante concurrido donde decidimos tomar un poco de aire y apreciar con la misma calma imperturbada la vida de la ciudad, algunos conductores relajados, taxistas con prisa, ciclistas a toda velocidad con mochilas de reparto de comida, algunas personas corrían, otros caminaban, padres, amigos, parejas, algunos con perros y otros solo tomados de la mano tratando de encontrar un lugar para pasar el resto de la tarde y esperar el inicio de la vida nocturna con vendedores ambulantes y mercados de artesanías locales. Justo en ese lugar, en medio de la multitud, el ritmo de nuestro corazónlatía al unísono, diferente al resto de la ciudad. Me lanzó una mirada y fue la señal para continuar el recorrido, esperamos a que la luz roja se volviera verde, cruzamos al otro lado de la avenida y en unos cuantos metros se ataron nuestras manos, no tardamos en darnos cuenta, la sensación del calor del otro era imponente, lo demás fue casualidad, pero esto fue imposible de evitar.
El sol se estaba poniendo y habíamos alcanzado el punto del que partimos, encontramos una banca donde pasar un poco más de tiempo juntos, descubrí que entre las 5 y 5:30 de la tarde la luz del sol hacía que su piel se tornara como el ámbar brillante, todavía no se soltaban nuestras manos, no sabíamos que serían nuestros últimos minutos juntos en algunos años.
Mucho tiempo el camino que seguía fue incierto pero esa tarde encontré un mapa en su palma, mi corazón se sentía tranquilo, podía dar cada paso con seguridad, perder el tiempo sería fortuna, quisiera que no me encontrara en mucho tiempo y poder estar con ella, escondido y corriendo, escapando hacía la nada para tenerlo todo. Cuando nos miramos para despedirnos, le di un beso en la mejilla y solo podía pensar, en una palabra, Victoria.
Despierto apurado, pero feliz, los últimos 4 años fueron la vorágine emocional que necesitaba, tantas casualidades, tantas malas decisiones, algunas buenas y otras mejores.
Hoy el sistema solar parece perfecto, lo entiendo, no sabía cuánto tiempo tenía que pasar para hoy, pero hoy sé que es el día que estaba esperando que llegara. Acordamos desayunar juntos en un lugar de su elección y recorrer algunas de las mismas calles que caminamos años antes, tomados de las manos, explorando lugares conocidos por nuevos desconocidos. Ambos sabíamos que de nuevo no nos veríamos en un par de meses al menos, queríamos aprovechar los días que nos quedaban, y este era el último, queríamos pasarlo con calma, dejar que el día nos lleve a nosotros.
Encontramos el lugar designado, cerca del lugar donde nos tomamos la mano por primera vez, no podía dejar de pensar en todo el tiempo que pasó y ahora estamos desayunando juntos, me sentía seguro, la idea no abandonaba mi psique, quiero que sea mi novia, segundas oportunidades no se ven seguido, no quiero que crea que no me lo tomo en serio, no estoy jugando ni dejar que la vida tome la decisión por mí, estoy seguro de que quiero proponérselo, mi pecho no deja de apretar cada que lo pienso.
Hoy, vuelve a ser un día de comienzos, como muchos que he vivido, pero hoy, al fin podrá ser nuestra decisión.
No quería preguntarle al final del día, quería pasar el resto del día con mi novia, así que se lo pregunté y me contestó como solo ella sabía hacerlo, la respuesta que esperó años en ser manifestada, un beso terso y dulce. Presiento que será un día corto con noche larga.
La mañana se fue dando la oportunidad al sol de que ilumine la ciudad impregnándola de calor, caminamos como era costumbre, de la mano, mirando de frente, el camino era claro, pasear por donde quisiéramos, ahora éramos libres, juntos.
La facilidad con la que puedo continuar cualquier día a partir de hoy fue el mejor regalo que alguien me puede dar, calma en cada paso, no importa que los sueños no se cumplan o que las metas no se alcancen, nada me impide volverme a levantar, su mano está siempre tendida delante de mí esperando a que la tome y seguir caminando.
Mil cuatrocientos sesenta días habían pasado, parece mucho pero no es tanto, había aprendido a querer todos, bueno, malos, excelentes y peores, todo eso tenía que pasar, era necesario.
Se habían encontrado nuestro pasado con nuestro futuro, y a nosotros se nos juntaron los nervios y la curiosidad con las ganas de amar.
Cuando llegó el momento de despedirnos, teníamos la misma mirada de aquel entonces, ella tenía que hacer una maleta y yo regresar a casa, esperando que llegue segura con su familia, había algo diferente, éramos novios, eso nos hizo sentir seguros, pero teníamos miedo, y solo supimos apagarlo de la manera que ya conocíamos, escribiéndonos, llamándonos, mandando besos y teniendo paciencia.
Aunque varias veces hemos pensado que el mundo no tiene piedad, el café, el chocolate, los amigos y la mordida del amor nos recordaban que había cosas buenas por las que seguir luchando.
No pudimos parar, emociones envolviendo nuestras manos, pies y corazones, no tuvimos el control, pero resultó que ese era el plan, dos humanos en un mundo irracional, avanzando de entre la bruma siguiendo los sonidos de los latidos.
Pudimos encontrarnos donde el mapa terminaba, era nuestro turno de trazar el camino, queríamos improvisarlo, pero prometimos estar seguros de cada paso que demos juntos.
Antes y durante, no fue coincidencia, fue un capricho del cielo, Victoria.
(Te amo Anwar)
...
Gracias amigos, gracias Anwarcito, gracias mamá, gracias papá, gracias hermana, gracias a mi familia, gracias a ti que me lees, que quizá no has leído estos 10 años de mi vida, pero aún asi lo estás haciendo, y que ojalá decidas no serle indiferente al mundo cuando más te necesita.
A veces me pregunto si Reus pensará que si él hubiese ido al mundial, hubieran ganado también. Pero se que todo es como tuvo que haber sido. El es libre.
Y yo también.
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