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Apostando las monedas que ya no tengo.

Es curioso. Antes invertía mis “Domingos” en comprar cajitas Sonrics y guardar mis poderosisimos $3. Una vez juntada cierta cantidad, me compraba en la papelería de a dos casas de la mía un diario. De esos con candado y hojas con perfume. Ese candado que se abría hasta con los mocos. 
Recuerdo que escribía cosas que consideraba importantes de una manera muy metódica(por cierto con letra de doctor): “Hola querido diario, ¿cómo estás?, sabias que hoy comí sopa de fideo? Oops, mi mamá me llama, ahorita te escribo”, y me iba. Ese “ahorita” se convertía en días, meses, incluso años.
Quizá menciono mi diario porque inconscientemente lo comparo con este olvidado y sobrevalorado blog. Aunque no, no es así.
Hice este blog pensando que sería solo para mi, pero inconscientemente quería que lo leyeran, que me encontraran y por medio de esto que no se que escribo, supieran quien soy o que pienso. Y bueno, escribía a los 13 sobre política, bien resentida como el sistema en la secundaria jajajaja. Niña pequeña queriendo cambiar su entorno.
Antes la inspiración era la sopa de fideo, pero ya estoy grande. Hoy escribo para describir cierto padecer.
Creo que en este momento de nuestras vidas estamos en el borde de cualquier fragilidad. Tanto buena como pésima. Si fuera por algoritmo del blog, este blog sería no se cual título pero llevaría la palabra amor. 
Hoy creo que me venció lo contrario a él. Estoy junto a refrigerador viendo mi reflejo en el horno de la estufa. Ya crecí. Ya estoy grande. Hace 5 años hice este blog. Y hoy no soy nada de lo que hace 5 años era. Sabía correr y podía reír. Ahora me duelen las articulaciones, y río, pero ya no de mi. Creo que estoy en este punto por el que aposté toda consecuencia y aún no logro ganar, algo así como aquel videojuego de Facebook en el que apuestas todo pero pierdes siempre y no te rindes, ahí andas viendo publicidad para conseguir monedas gratis, porque esperas ganar de verdad. Y pasa, y sigues apostando. No es vicio, no quiero compararlo con ello.
Quiero compararlo con el sentimiento que de tanto perder, aún vendes tu tiempo esperando ganar.
Creo que he esperado mucho. Ya vi muchos videos publicitarios en vida obteniendo monedas gratis que sigo perdiendo. Claro. He tenido partidas en las que gano, pero muy poco. Menos de lo que quiero. Y apuesto más. Pero a veces me roban. Y eso está mal. La cosa es, ¿el problema es como juego yo? o ¿estoy usando un taco de billar malo?
Quizá la respuesta es desinstalar el juego, y aceptar la realidad.
Aquella que no existe más que en mi mente. 
No se si merezco lo que tengo, pero estoy segura que si lo mereciera no me sentiría tan nada yo.
Espero escribir pronto desde un sillón hablando sobre el amor a ese sillón, y no de monedas para apostar.

Comentarios

  1. Te quiero, Victoria, me gusta leerte y saber que aunque ya no es en un diario barato, ahora compartes tus textos al mundo. La gente necesita leer a más como tú y menos a lo que estamos acostumbrados. Ojalá le escribas pronto al amor.

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  2. Me encanta ésta sensación de leer algo muy particular y acomodar todas las situaciones en mi vida para que encajen conmigo, se siente como leer el horóscopo, pero un horóscopo que sí vale la pena y no me hace querer esperar algo, sino uno que me hace PENSAR y agradecer; por eso y más, gracias Victoria.

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