Son las 2 am en punto. Llevo 4 hrs en un trabajo que no termino gracias a procrastinar. Da igual, lo termino probablemente a las 3.
Estoy acá porque creo que estoy hablando conmigo (y con mi perra, se despertó para acompañarme a cenar)
Aproximadamente hace como dos años podría asegurar que no le iba a sonreír al cel. O quizá si. Pero no. A lo que voy es que me enfrasqué en la idea que ya nada me iba a hacer sentir viva en un largo tiempo.
Lo que no sabía era que ya estaba viva y no sonreía, por falta de tiempo. Tengo a dos perritas, a mi familia sana, y tengo aun de mi salsita especial. Pero a todo esto, añadamos un plus.
No escribiré tanto, no quiero. Mis ojos se cierran, el café me da acidez. Subsisto de agua. Pero, si estás leyendo esto, gracias.
Comúnmente soy como un paradero. Pasas pero te vas. Soy pasajera. Y transportó pasajeros. Por las circunstancias y por las coincidencias.
Me voy a ir. Pero, recuerda que la magia no existe. Entonces regresaré. Te recordaré de cuando te caíste en los nopales. Y nos reiremos del mejor verano que al momento he tenido. Si eso no pasa es porque otro futuro será. Y no hablaré de futuros. El único futuro que aceptó hoy es el de un título de un autor cuyo nombre nos hace amar.
Uh, que ridícula. Pero uh, hoy Vic recordó un poco su libertad.
Son 2:08. Sigo cenando. Recomiendo la Valentina negra más que la amarilla. Y si leo esto en un año o 10, recordare como fui completamente feliz, un 5 de junio.
Gracias.
Comentarios
Publicar un comentario