El otro día vi el blog de un señor que contenía publicidad. Cuando tenia 15 y vi que podían pagarme por agregar publicidad pensé que podía emprender, pero no quise al final, sería algo así como traficar rimas, vender mi diario por unos centavos. Y bueno, lo más irónico es que normalmente los diarios son privados, ocultos abajo de tu cama, con un candado o cuando ya eres más grande, es una libreta linda que jalas a todos lados. Pero aquí me siento bien, subiendo mi amor y mis desdenes a la big data porque pues ya hay mucha porquería y lo mío estaba seguro aquí, como leí alguna vez: “entre más expuesto estés, más protegido estarás”.
Llevo muchísimo queriendo escribir porque tengo mucho que decir, pero cuando tienes estrés prolongado, todo parece estupido, incluyendo la idea de cerrar esto, de entrar a blogger.com, ir a configuración y dar de baja el blog que abrí para recomendar shampoo de aguacate y fingir ser Carmen Aristegui 2.0. Hoy estoy de vacaciones, sin pendientes, después de ver a mi mejor amiga y preguntando si alguien en esta casa tiene esomeprazol porque tuve la magnífica idea de comer pastel de chocolate con café.
No vengo a hablarles de amor, la neta. Estoy tranquila pero este mes en específico, me dejo seca, como el capítulo de Bob esponja cuando va a casa de arenita. Tengo pigmentadas las ojeras, y aunque me siento tranquila, parece ser que le hicieron una endodoncia a mi alma, ¡no siento ni el frío! No siento melancolía, y es terrible, porque me siento como el cuento de Mario Benedetti en el que el protagonista pierde la melancolía de sí y pierde ese sentido de sensibilidad, por otro lado se que es imposible que pierda la sensibilidad, lo convertí en besos en la frente.
Pensé en esto:
-Quién algo quiere, algo le cuesta
- La imprudencia no es buena pero es peor vivir con miedo
He hablado mucho de perder, que genuinamente me avergüenza perder, y no se trata de que sea perfecta sino que a mi me pica mucho el orgullo que gente que en esta vida no solo no es amable sino idiota en toda la expresión de la palabra, pueda y yo no me atreva. Sé asumir mis consecuencias siempre, pero no me gusta perder. Creo que a nadie pero algunos se lo toman mejor que yo. Siempre he sido muy competitiva, pero siempre mi competencia soy yo, mi yo del día anterior, y eso me ha llevado a ser limítrofe.
Hace como 3 años dejé de decir “buena suerte”, deje de creer en las coincidencias y le deseo a la gente éxito, en esta vida todo es causa y consecuencia. En esta vida todo es por algo, y si, yo creo en la magia, pero esta tiene su chiste; para creer te tiene que gustar.
-Desear no es suficiente, tienes que hacerlo.
-Abandonar tu soledad es abandonar la zona de confort en donde no estás dispuesto a negociar nada, no es que necesites una relación pero tampoco que no la quieras.
-El frío no está mal de vez en cuando.
-Me preocupa que George R.R. Martin no termine “Winds of Winter”
-Bendito sea el miedo que nos hace reaccionar.
-A veces me gustaría vivir en un cuento medieval.
-Cometí la estupidez de desear con una exasperación y ganas inconmensurables perder la memoria, quise olvidar de plano personas que no quisiera haber conocido y momentos que detesto recordar, desde enero amanecía gritándolo en la comida, antes de dormir, incluso lo llegué a soñar, ¿y qué pasó?. En absoluto me atropelló un coche y tuve amnesia, sino que de manera prolongada, comencé a perder la memoria de temas vistos en clase llegando al punto de estudiar 2 horas diarias y en época de finales hasta 4 en la uni y 4 en casa para que en investigación de operaciones llegara a mi examen y lo recogiera diciéndole a mi profesor: “déjeme sin derecho el kardex, me quedé en blanco”. Corrí en lágrimas, Areli me consoló y me sentí fracasada. Pensé que cómo alguien entregada podría quedarse en blanco, ¿como podría tenerle pánico al método MODI, o a los modelos de asignación? Ocasiones anteriores incluso tuve éxito y no suerte al hacer exámenes sin estudiar, pero quedarme en blanco nunca. Me sentí fracasada, con el mundo avanzar mientras que yo era una más. Pero, el mundo no es como yo lo veo, que peligroso sería ver el mundo como creemos que es! Que miedo creer que mi mamá me dejaría de amar por olvidarme del método del eslabón, que miedo perder a mis amigos porque fallo los tiros en tenis. Que miedo creer que por no ser lo inteligente que quiero ser no merezco ser amada por un wey decente. No quiero perder la memoria, voy a convivir con lo que mi mente recuerda porque, aquello que el hombre imagina se exterioriza, tarde o temprano, en su vida. Muchas personas causan un desastre en sus vidas por palabras desconsideradas.
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