Desde el 1 de Agosto pensé que al día siguiente sería Agosto 30. Huele a petricor, las calles se inundan y salgo sin sombrilla. Mi enemigo #1 llamado despertar a las 6 me espera pronto, pero antes que nada, le dije el otro día a Dios “bríncate el 7”, claramente dijo que no. Si estás leyendo esto, así es, es 7 de Agosto, y lo será 24 hrs, a menos que seas un animal hibernando, vivirás hoy.
Fue un verano que me dió una arrastrada tremenda, pero repito, las calles se inundan y yo me voy en esa corriente.
Este texto no es para algo introspectivo, de hecho, ya se me hizo costumbre contar mis penas a mi perrita mientras leo en voz alta lo que escribí a mano.
Este texto es una felicitación. Pero poco convencional. Es en contra de mi conciencia más no de mi voluntad. Se me hizo costumbre desde hace 7 años el inevitable hecho de acordarme de los Agostos 7, que insufrible la verdad. Y este es, a mi modo, felicitar a alguien que no quiero, pero siento que debo.
Felicidades!
(Hola lo estoy editando, mentí, la razón inevitable de felicitarte es porque el 7 es mi número favorito, no gracias a ti, sino por mi cumpleaños.)
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