Recuerdo cuando igual antes de dormir estaba escribiendo la entrada de “Apostando las monedas que ya no tengo” y bueno, al final, ganas o pierdes.
Puedo ver esta situación fácil, puede ser sencillo, te puede resultar sencillo, pero, creo que ya me cansé. La gente dice que los hubieras duelen pero yo hice posible que no hubiera hubieras e intenté todo. Cuando me siento y pienso “y que hubiera pasado…?” No lo pienso. Porque no se puede. Porque te busque, te esperé, me hice de la vista gorda y aún me hago de la vista gorda. Puede serte sencillo y para mi también, pero no. Es sencillo decir “sí”, es sencillo quedar. Pero esto no soy yo.
Yo soy la que espero una llamada en junio de 2018 mientras alguien en casa moría. La que necesitaba a un amigo. La que confío en alguien que no se podía confiar y que no tuvo cara de disculparse después de arrebatarme la confianza propia. Soy la que no tuvo dignidad de decirte todo lo que me sentia y lo que me dolió con tal de que no me dejarás de hablar. Dejé que como persona me rompieras el corazón. Ya busqué que sinónimos puedo adjudicar a ese término porque hasta eso, me da vergüenza, pero no encuentro. Pensé que podía ofrecerte mi amistad y vaya que aun haciéndome de la vista gorda si podía, pero los amigos no se portan como tú lo haces. Quizá te caigo mal, quizá no quieres ser mi amigo, o quizá no sabes ser amigo.
Me dió vergüenza mandarte un “hola” pasado ese verano del año mencionado porque solo me ignorabas e incluso si me quieres argumentar que eras mi amigo o que te caía bien, era lo mínimo que esperaba, que pudieses responder. Y si, genuinamente separé esta situación de la situación superficial, porque entonces no hubiera pasado muchas cosas. Y también me justifico en que este vínculo de sostiene por ello nada más. Pero eventualmente igual iba a terminar.
Entonces procederé a contestarme, ¿por que?
Si te dejo de hablar pierdo algo? No
Por qué sentiré feo? Porque ya no me hablarás
Acaso me hablas amablemente? Quizá dos veces
Me aportas algo? No explícitamente
Me siento juzgada por ti? Si
Me menosprecias? Si
Entonces? Es que si me hablas, hay veces que puedo ver su sonrisa
Me gusta la sonrisa? Me derrite
Y qué pasa si no la veo? Nada
Pero si la ves? Todo
Y ese todo vale la pena? No.
Hace unos días podría decirte que no estaba cansada.
Te diría que estoy cansada, pero, no lo estoy.
No estaba cansada de buscarte, de leer tus mensajes, de esperarte en diciembre y de lidiar con tu indiferencia. No estaba cansada de escribirte cartas sin agradecimiento, de mensajes de apoyo moral.
No estaba cansada y eso me asustaba.
Pero ahora si, ya me cansé.
No le entiendo a tu dinámica y puedes decir que nos entendemos, pero en realidad sólo eres tú y soy yo adaptándome a ti. Mi vida si va muy aparte de tus vivencias pero a mi si me gusta compartir.
Y dirás, ¿QUE CHINGADOS? Que esta morra se creó una historia en su cabeza. Pero no. Si te felicito en tu cumpleaños es porque siento que si no lo hago una parte de lo que yo solía ser, se va. Pero eso ya no soy.
Y pensarás que soy cobarde por no decírtelo en persona o mínimo por mensaje pero SI LO HICE, te lo mandé por correo a Mty y a ti no te importó porque ni siquiera pudiste ni quisiste recibirlo.
Y sabes? Ya pasaron los años y claro que hice y sigo haciendo mi vida, pero no me gusta voltear y no verte atrás sino verte junto como a una sombra en la que entro en constante competencia. Accedí a muchas cosas y no te hago culpable al 100 por este malestar, porque hay cosas que yo accedí con toda la responsabilidad. Pero todo lo que no se quiere y no tiene amor de cualquier tipo no es inmortal y tiene fecha de caducidad. Yo ya no quiero esto. Al inicio si, si buscaba reciprocidad, “mírame, me gustas!” Y después solo buscaba una honesta amistad. Pero los amigos no te tratan indiferente. Los amigos muestran amabilidad, interés. Te aseguro que he visto cómo tratas a tus amigos y yo no entro ahí. Créeme que nada es más sencillo que escribirte por msj a tu número “feliz cumpleaños!”, pero, con tanta ignorada, la única manera de que lo leyeras era haciendo mil maniobras. Y es que si quise y anhelé una amistad, esa amistad. Pero yo solo ponía de mi parte.
Me está costando escribir esto porque me da miedo que me dejes de hablar, pero tampoco es como que siempre lo hagas. Si, la sonrisa es un golpe bajo para mi. Y no solo literal, a mi me mueve mucho saber que alguien a quien admiraba esta siendo feliz, y eso es algo que por más que trato de pensar racionalmente, no se por que a mi me alegra el doble. Es como salir a correr sin agua y descalzo y ganar una carrera. Pero eso no es suficiente. Por mucho tiempo creí que me entendía bien contigo porque éramos similares, pero somos completamente diferentes.
¿Que me puede doler que me dejes de hablar? Nada. Porque no tengo nada que perder, ni siquiera una verdadera amistad.
Conozco cosas de ti, pero tú no me conoces en absoluto. Y siéndote sincera, ni siquiera como amiga tendría la capacidad de abrirme contigo porque me siento juzgada o ignorada.
No sé cómo seas, no sé cómo eras y no sé cómo serás. Aún sostengo que eres buen hombre y buen hijo, pero no en voz mía te puedo ya ver ni cómo un amigo.
Y puede que esto se lea enojada, pero, en realidad lo estoy escribiendo con miedo, con mucho miedo. Porque lo peor es que me enoja que a pesar de todo, te quiero. Que me hubiera gustado conocerte a los 25, para ser amigos, sin historia, solo amigos. De esos que les da gusto verse, que en todo caso igual no son tan cercanos pero no dudarían en ser incondicionales.
Te lo digo como ahora es, no como lo que solía ser ni lo que llegué a sentir.
Por si querías saber cuáles eran los sentimientos negativos atorados sobre ti, aquí están.
Comentarios
Publicar un comentario