Conocí a Mike por allá del 2019. Fue un dm por ig, compartíamos un amigo muy bueno en común. Los principales temas de conversación fueron este blog, mis ojos saltones, dos amigos en común, rupturas amorosas y los chai del torero. Un 6 de enero un Beetle plata estaba afuera de mi casa esperando para cumplir esa salida pactada para comprar un chai. Hacía un frío terrible, yo llevaba un abrigo negro y Mike llevaba esa chamarrita de mezclilla con borrega. Quedamos en vernos después de ese día, lo que no sabía Mike es que a los 5 días me dieron los resultados de la universidad y al día siguiente me mudaba de aquí. Seguíamos en contacto. Ya habíamos ido a fiestas y cuando él no quería yo pasaba por él para ir, se la pasaba diciendo que no quería tomar porque tenía tos mientras en su mano traía su cuba con mil hielos.
Pasaron los años y siempre estábamos a un dm de distancia.
Está entrada es solo para el. Porque no solo los chai del torero se fueron. Mike a veces se pasaba por aquí y cuando mi autoestima se desmoronaba surgía el con su inconformidad ante mi voluntad para hacerme ver como él me veía. Se tomaba su tiempo para leer mis cuentos y me decía que lo hiciera en pdf y se lo mandara por LinkedIn porque él lo apreciaba mucho. Alguna vez llegó a mi playlist. Y muchas veces me rescataba de mi autosaboteo con mi persona.
Son las 11:48 pm del 1 de enero, pero yo siento que me quedé en el min 12:12 am del mismo día. Y dirán “eran bff?” Nos faltó tiempo, pero a mí nadie me quita las pláticas sobre lo que debíamos hacer en el mundo, ni sus palabras diciéndome que en efecto mi ex era un patan jajajaja, pero sobre todo, con esa particularidad de hacerme sentir mejor demostrando no solo con palabras sino siendo un humano que iba a demostrar por qué los amigos son importantes hasta la puerta de tu casa.
Si, es cierto, no tenemos fotos juntos, y no por gusto sino porque las que llegué a tomar se fueron en otro celular y cuando estábamos hablando siempre la pasábamos bien. Si, es cierto, no salíamos tanto como hubiese querido. Pero también es cierto que esos pocos momentos largos que compartimos fueron más que suficientes para tenerme aquí escribiéndole, porque nunca he conocido a nadie como el, porque así de significante era su vida para mí y no dudo, para todo aquel que él llegó a compartir su vida.
Mike tenía una anécdota mía favorita que siempre quiso que fuera pública, y es que cuando comenzamos a conocernos que fue en parte este blog como tema de conversación, le comenté que cuando comenzaba a tomar conciencia de la vida por allá del 2012-13 y de que las injusticias sociales tienen más que suficiente para ser una razón de disputa social, yo me tomé la libertad de hacer unas cuantas copias de posters diciendo que “reclamáramos nuestros derechos” en casa de una amiga y decidí deliberadamente a repartirlos por su barrio, pero claro, era una niña y tenía miedo que algo me pasara (veía muchas películas) así que me puse una bolsa de papel en la cabeza. Me daba vergüenza contarlo siquiera por acá, porque jajajajaja al crecer me sentía muy patética de haberlo hecho, pero a Mike no le pareció patético y siempre le gustaba que se lo repitiese.
Te amo amigo. Siempre te amaré. Ojalá vieras que no soy la única que te amará toda la vida y que tienes amigos y una familia tan maravillosa que a pesar de esos pseudo fracasos que creíste haber tenido, no son nada en comparación de ser tan amado. Tan apreciado. Tan querido. Gracias por ser. Siempre lo serás.
Yo sé que leerás esto, porque si por algo nos identifica como amigos es tener esa fé incondicional a las cosas.
Titulé esta entrada como “18 de abril” porque yo soy del 17, y tenías esa maña de felicitarme antes para decirme “mañana te toca”. Y a pesar de todo, yo seguiré con nuestra costumbre.
Y bueno, aquí me vas a echar una mano, como fiel lector y como amigo incondicional, pondré uno de mis mensajes favoritos que me llegaste a escribir:
La vida es así. Lo que va a ser, va a ser. Como lo transciendas es otro pedo. Pero 100 % todos llegan por algo. 0% fundamentado, 100% creído.
Si hubiese una palabra más grande que “transcender” te quedaría todavía chica, porque dejaste tanto de ti en tantos que te amamos que no es suficiente.
En fin, amigo, te agradezco con todo lo que soy, ser mi amigo y sobre todo que no me rechazaras como amiga. Gracias por ser mi fiel lector. También le agradezco a nuestro carnal Pacheco por presentarnos y ser otra persona que la palabra “incondicional” le queda corta, tuviste un excelente gusto para elegir amigos verdaderos.
Amaste y siempre serás amado, Mike. Te amo amigo.
Comentarios
Publicar un comentario