¿Que estarás haciendo?
¿Que estará haciendo la persona con la que quiero compartir el resto de mis días? Estoy acostada en el sillón del departamento 301. Estoy atiborrándome una hamburguesa que mi papá me ha pichado, completamente sorpresa. Siento como si me hubiesen regalado flores.
¿Saben que extraño? Extraño el pollo en salsa verde con flor de calabaza, extraño poner mis pies en el pasto caliente cuando hace frio, extraño el desayuno en mi casa con mi familia haciendo llaves de undertaker, y, extraño que alguien me diga "te amo, guapa" seguido de un "mi amor".
Yo se que bombardeo cuanta red social personal fuera diciendo que anhelo una pareja, la verdad es que aunque mentira no es, no apresuro el momento. En realidad poder decirlo ampliamente me ha costado mucho porque me consideraba una inadaptada social que a pesar de sobrellevar ser extrovertida, apenas y digiero que estoy dispuesta a compartir mi vasito para poner el cepillo de dientes.
Tengo miedo. Tengo miedo de abrir mi clóset y ver una camisa que no sea mía. Tengo miedo de ver un desodorante en el baño que no sea de mujer. Tengo miedo de ver un cepillo demás en mi lavabo. Pero mas miedo me da pensar que ame todo eso y que simplemente un día no regresen por el. Oler el perfume en todos lados, ver el cepillo en todos los supermercados, y ver que la camisa me queda pero no podré ponermela. Me da miedo volver a pasar por todo eso no porque no quiera compartir, sino porque no esté nadie dispuesto a compartir eso conmigo.
He tenido casi toda mi vida planeada, la amorosa, la laboral, la personal, toda. En una entrada anterior mencioné que cuando era adolescente, le pedí a Dios que no me hiciera sentir frustración ni curiosidad por salir con chicos, y cumplió. Gocé a mis amigos y esa etapa de conocerme y reírme de ser estúpida. Pero eventualmente, crecí. Y en mi vida planeada, en ese crecer estaba involucrado enamorarme por primera vez. No tuve esa relación de años que de pequeña había planeado tanto. Esa relación que deseaba durará hasta que me pusiera el anillo en el dedo en mis veintitantos. Esa pareja que conoces a los 18, y se ven crecer juntos, que se conocen cuando detestas la piña y continuan hasta que te gusta en años posteriores, esa pareja que te vio elegir tu carrera y te vio terminarla. No tuve esa relación que dia y noche soñaba, y que un dia a mis 22 sentí que estaba esperando un autobus que no solo ya había pasado, sino que nunca existió.
Para alguien que le gusta mucho el compromiso, como yo, un año de relación no es nada, pero que respuesta puedo dar si mi relacion mas larga fue de 6 meses (buenos).
Mi familia y mi mejor amiga me han visto crecer. Han visto las desveladas, mis bajones. Y nunca me han abandonado. Así como yo nunca abandoné el barco de la fé, sin embargo vieron cuantas veces me bajé de él y cuantas veces lo volteé.
No ha habido un novio, una persona, que me haya visto crecer como anhelé alguna vez, pero aun asi crecí, en el exilio de su indiferencia, pero con mi propia voluntad.
Tengo miedo de todo lo mencionado, pero ¿y que?
¿y que si no he tenido mi relacion de 3+ años? Pude conocerme un poco más.
Es probable que el autobus que espero en efecto ya haya pasado o no exista. Pero no me quita nada decir que si existe y que no ha pasado porque yo sabría reconocerlo.
Ojalá tuviera la certeza de que hay alguien esperando por mi.
Pero no.
Y aún así sigo creyendo.
Comentarios
Publicar un comentario