Hace unas cuantas entradas anteriores, dije que un día iba a decir todas la razones por la cuales amo a Anwar. Sin embargo, considero necesario decir que no tengo una lista como si fuera sistemático amarle.
Mi novio ha significado en mi vida muchas cosas, desde recordar el conocer a alguien desconocido cuando eres adolescente, llamadas de horas estando a 648 km de distancia, incluyendo llamadas en el baño, el conocer a alguien con quien compartes gustos e intereses, hasta que ese sentimiento no perdure meses sino años. Por mucho tiempo, con mi regreso por dos años a mi casa, tuve que convencerme que nada iba a suceder, y que me veía obligada a encariñarme con aquel hombre como mi amigo. Ese amigo que siempre le guardé un cariño especial, diferente al que le guardaba a todos los demás. Ese amigo al que era al único al que seguía en Spotify no por hacerme notar sino porque genuinamente le robaba rolas. Ese amigo que, al volverlo a ver no lo pude ver como un amigo pero si como ese ser increíble que conocí en Enero del 2020.
En lo personal, me ha costado mucho construir mis relaciones interpersonales, he ahí la razón que tengo pocos amigos. Cabe mencionar que no es porque sea apática o antisocial, al contrario, considero que tengo varios conocidos. Sin embargo, puedo decir que a 3 personas les he contado con lágrimas en los ojos las cosas que a mi me han dolido, las cosas que nunca digo, y los abrazos que solo a ellos les pido. Construir significa que no todo va a ser linealmente perfecto, y eso yo sabía cuando de adolescente entre en la razón de desear una relación. "El amor no es magia, sino compromiso y responsabilidad".
Lo que no sabía era como identificar en que momento algo no iba a ser perfecto.
Siempre que me surgieron desacuerdos, algún conflicto en alguna relación interpersonal, daba si no por perdido, por fracturada la relación en su totalidad. Sentí que ya nada iba a ser como horas antes. Me desanimaba. Sentía que, con el paso del tiempo, se perdería la paciencia, o cambiaría el amor que la otra persona sintiera por mí, al cometer yo un error. Eva, aunque ya no hablemos, siempre me recordaba que era muy dura conmigo. Nunca he tenido una discusión con ella, más que una en la que más que discusión fue una larga semana de no hablarnos. Pero no tengo suficiente ego para el juego de “quien le habla a quien”. Cuando encuentras a alguien que te ve llorar una mañana y después desayuna chilaquiles contigo, es imposible sentir que cualquier muestra de orgullo le gana al amor incondicional. Al final, todo tenía arreglo.
Y a pesar de eso, ¿por qué me cuesta tanto no recriminarme mis errores?
Esa era mi pregunta hoy mientras inicié a escribir esto en la oficina al terminar mi trabajo. Yo no soy perfecta; a veces soy imprudente, no sé cómo comunicar cosas, no soy tan asertiva, en intentos de ser sutil termino diciendo todo menos lo que quiero decir y no sé cómo actuar varias veces. Y me da miedo que tantas veces se repita cada defecto anterior que las personas que me aman dejen de hacerlo.
Pero justo eso me llevó a escribir esto: te amo Anwar. Yo sé que no soy la mejor novia. A veces se me resbalan cosas, puedo actuar diferente a como piensas que lo haré, la regaré. Y tengo que ser honesta, después de esas veces que la he regado me hacen pensar cosas tan pésimas como que la percepción amorosa que tienes para mí se desvanezca. Que simplemente un día despiertes y dejes de verme como hoy lo haces. Y es que esto no es para obligarte a hacer algo, para nada. No sé qué va a ser del futuro. Pero es la primera vez que a pesar de tener esa decepción cotidiana mía en la que recuerdo constantemente mis errores y pago muy caro al recriminarme por ello sintiendo que dejaré de caerte bien y me dejarás de querer, no me quiero agüitar sino estar dispuesta a aceptar que el mundo así funciona: no es perfecto pero yo quiero ser mejor persona para poder perdonarme mis errores y construir una relación.
Y tú me estás enseñando esto.
Tantos años, tantos escritos, tantas falsas idealizaciones tuve sobre ser la persona más auténticamente amable que olvidé que la construcción de algo no es perfecta. Que el hecho de que no me guste algo y surja una discusión, no es razón para sentir que no va a ir bien.
Anwar, va a haber desacuerdos, va a haber cosas que nos harán sentir incómodos porque somos personas que no controlamos el entorno muchas veces y es algo que a mí me cuesta entender. Detesto no tener en mis manos aquello que me tiene en las suyas. Pero me rindo. Me rindo a creer que no habrá errores, que no los cometeremos. Que habrá conflictos quizá. Y que habrá sentimientos que no querremos sentir también.
Pero por primera vez, en toda mi vida, estoy dispuesta aceptarlo y de verdad, perdonarme por ello y arreglarlo. Porque vale la pena. Porque al final eso no vale más que sentarme junto a ti en una comida, no pesa más que acostarnos a ver una película que no entendamos, a sacarte los mocos en vía pública y a tomarte de la mano toda mi vida.
Me da mucho miedo lo desconocido, podré cometer allanamiento de morada y podré hablar con gente en la Lavanderia que no conozco pero, enfrentarme a sentimientos que me atemorizan me causa mucho pánico. Poner límites me causa pánico. Decir lo que siento me causa pánico a veces. Pero estoy dispuesta con todo el amor del mundo a hacerlo porque la vida es mejor pensando que valgo más que mis errores o que lo que vaya a decir no sea del agrado o no esté de acuerdo contigo.
Y ¿sabes que? Estoy dispuesta a de una vez por todas agarrar mi incomodidad para construir algo de verdad. Algo que sí pasa en este mundo. Algo amoroso. Algo nuestro.
Eso es construir. Y lo estoy haciendo contigo.
Por eso y más, te amo.
P.D: Eva, si lees esto, también te amo. Y siempre te amaré. Aunque no hables más, para mí siempre serás mi mejor amiga. Siempre. Tú me enseñaste a llorar enfrente de alguien sin sentirme vulnerable. Te extraño mucho.
Comentarios
Publicar un comentario